Otto se inspira en los patrones rítmicos en forma de “cinta” que solían aparecer en las barras de los bares italianos de la década de 1940. A partir de un elemento simple surge una superficie infinita y cautivadora. Este concepto duradero y atemporal reduce el desperdicio de valiosa teca. La mesa redonda de la colección, a altura de barra, ofrece tableros de travertino o cerámica en dos tonos refinados, creando el ambiente ideal para reuniones relajadas al aire libre. Para mayor estabilidad, se incluye un saco de arena, que debe llenarse y fijarse a un elemento transversal invisible, integrado discretamente en la base.